
El sector de la traducción ha sufrido, o está sufriendo una rápida transformación. En esta sociedad de la comunicación y de la información, que muchas veces llega a desinformación sobre todo por la cantidad de textos no contrastados que nos inunda, la traducción desempeña un papel fundamental. Y no sólo eso, sino que nos encontramos con que los grandes organismos internacionales se vuelcan en una política defensora de la diversidad cultural y lingüística y son más conscientes de la importancia que tiene hoy la traducción profesional.
Actualmente, el sector terciario ha adquirido una preponderancia muy importante y los servicios que ofrece no sólo son un complemento, sino una entidad en sí misma de gran peso y centrada en el concepto de calidad.
La norma para servicios de traducción EN 15038 está destinada a su certificación. Con ello se pretende evitar lo que ha sucedido con normas anteriores, que, al no precisar certificación, hizo que muchos traductores y muchas empresas de traducción declararan trabajar según esta norma, a pesar de que en su gran mayoría incluso la desconocían.
La certificación es a cargo de las entidades de certificación acreditadas (en España serán las certificadoras aprobadas por ENAC de forma muy similar a como se auditan y certifican las empresas que hayan realizado la implantación y certificación según ISO 9001 y EN 15038.
Para facilitar la labor de los auditores certificadores se ha desarrollado un esquema de certificación: un documento de recomendaciones sobre qué es lo que se debe auditar y cómo, ya que los auditores desconocen en su mayoría lo que es la traducción y necesitarán una guía para distinguir entre lo que es realmente importante y lo que no.
En teoría, pueden certificarse aquellos servicios de traducción que así lo soliciten, sin distinguir entre empresas y profesionales autónomos. Sin embargo, hay que puntualizar algunos aspectos:
Para qué sirve una certificación?
La implantación y certificación según EN 15038 sirve para demostrar a los clientes que se dispone de un sistema de gestión por escrito con toda una serie de procedimientos documentados cuya aplicación asegura que nuestro producto saldrá cumpliendo todos los requisitos del cliente y que será de calidad. Es también un símbolo que la empresa certificada tiene como objetivo ofrecer un producto de calidad controlando toda la producción, desde la entrada de materiales hasta su salida, cuidando también todos los aspectos administrativos y comerciales, los procesos de control de calidad, la salvaguarda de la confidencialidad, la selección y formación de los profesionales con los que se trabaja, etc.
Por tanto, una empresa certificada no sólo «dice» que lo hace bien, sino que se ha sometido voluntariamente a una auditoría externa y neutral que certifica que realmente se ha puesto en marcha todo un sistema de gestión de procesos orientado a la calidad ya la mejora constante. Será su «carnet» de calidad.
La certificación según EN 15038 está principalmente destinada a organizaciones donde trabajan varias personas, donde hay un flujo de materiales y documentación, y donde las responsabilidades se dividen en varios departamentos. Por ello, la certificación de un profesional independiente, que trabaje solo, no tiene sentido.
Si la ISO es el «carnet» de calidad de una empresa, cuál puede ser entonces el de un profesional independiente?
El «carné» de un profesional es su currículum, su formación. Un profesional (y comparamos con un médico, un abogado, un arquitecto, …) tiene sus diplomas universitarios, tiene una lista de referencias, una formación documentada, una experiencia, etc. Pero una empresa no tiene títulos, pues quien te atiende al principio es una secretaria o un comercial, por ejemplo, que incluso puede que no posea títulos académicos.
En cuanto a la norma de servicios de traducción, al leerla ya vemos que no está pensada para la labor de un traductor autónomo que trabaje solo. Uno de los aspectos a los que la norma obliga es, por ejemplo, a que todas las traducciones sean revisadas por otro traductor.
Está el traductor autónomo en desventaja frente a una empresa certificada?
No, pues el cliente no pretende normalmente que el traductor autónomo haya seguido un proceso de implantación y certificación según EN 15038. Lo que buscará es que sea un buen profesional y que precisamente no consuma su tiempo en burocracia y en la redacción de procedimientos internos que sólo leerá él mismo.
Molinos de Q ofrece el servicio de implantación de un sistema de gestión de la calidad de los servicios de traducción según EN 15038 y la integramos con ISO 9001.



